Miriam Montserrat Muelas Méndez, 3ª clasificada en el Concurso de Redacción organizado por el Consejo Comarcal del Bierzo, con motivo del X aniversario de la Indicación Geográfica Protegida Botillo del Bierzo

DESDE BINATUR QUEREMOS FELICITAR A MIRIAM POR SU MARAVILLOSA REDACCIÓN QUE TANTO NOS HA CONMOVIDO A TODOS.

Aqui os dejamos el relato integro:

 

      Deliciosa bienvenida

 Erase una vez… no, así no puedo empezar, demasiado clásico, bueno entonces empezaré por presentarme… ¡Hola! Me llamo Casandra aunque todos me llaman Casi, tengo 15 años y desde hace un tiempo vivo en un pequeño pueblo llamado Paradela de Muces a 20 minutos de Ponferrada, en el corazón del Bierzo, esta comarca tan especial que me ha visto nacer, y que de alguna forma me ha visto crecer, aunque desde poco después de nacer hasta ahora haya estado fuera del Bierzo, para ser exactos llevaba viviendo todo este tiempo en Melbourne (Australia), una ciudad muy diferente a Ponferrada, no solo por la personalidad de la gente que para mi gusto, la personalidad de los bercianos es… completamente diferente, sorprendente, con respecto a todas las personas que he conocido hasta ahora, pero lo que mas me ha sorprendido de El Bierzo es la gastronomía, en especial el Cocido Berciano con Botillo, y por que me gusta tanto esta comida os voy a contar cómo empezó mi afición por ella.

Hace tres años, cuando llegué a España, fui con mis padres y mis hermanos a el pequeño pueblecillo situado en los montes Aquilianos, donde vivían mis abuelos maternos, Guillermo y Agripina, ese pueblo escondido en algún lugar mi interior, fue el que me vio nacer.

Llegamos el dia14 de marzo del 2008, por lo cual, ya se notaba que la primavera quería hacer su aparición en cualquier momento.

Cuando me bajé del coche, percibí un agradable olor que salía de la cocina de mis abuelos, intrigada seguí el curioso aroma hasta encontrarme en la cocina de aquella casa que seria mi hogar por el momento, poco después vi que encima del fuego había una olla que era la causante de aquel interesante olor, poco después fui a preguntarle a mi abuela que era lo que había dentro de aquella cacerola, entonces ella me dijo que tendría que esperar hasta la hora de comer, de pronto vi que mi abuela se me acercaba con unas botellas de cristal transparente diciéndome que fuera a por agua a la fuente cosa que me pareció muy extraña ya que había agua en casa.

 A lo largo del trayecto que me habían indicado percibía el mismo aroma que en casa de mis abuelos y cada vez sentía más intriga por cuál era el origen de aquel olor. Diez minutos más tarde volvía a casa después de ver la maravillosa fuente de la que había llenado de agua las dos grandes botellas.

Cuando llegué finalmente a casa, mi abuela me esperaba con la gran olla fuera del fuego, aunque ahora había otra cacerola en su lugar, pero a mi lo que me intrigaba era lo que estaba dentro de aquella enorme olla que ya había abierto, de repente, ese aroma que me hacia la boca agua, inundó la habitación, casi corriendo me encontré al lado de mi abuela esperando a que sacara el contenido de la olla.

Poco después, cogió una espumadera y sacó cuidadosamente la costilla de cerdo, pollo, chorizo, androlla, garbanzos, oreja… pero al final sacó algo que parecía un atadijo de carne que no sabia muy bien lo que era y por eso yo le pregunté que haber qué era esa cosa tan extraña que había sacado al final, y ella me respondió que era un Botillo, cuando dijo que era un Botillo yo me acordé de la cantidad de veces que había oído decir a mis padres lo mucho que echaban de menos comer uno. Mi madre decía que extrañaba mucho su sabor, su textura, su color y no se cuántas cosas más, y por eso y por mucho más quería sentarme a comer para probar ese exquisito plato de el cual había oído tanto hablar pero que hasta ahora no sabía ninguna de sus cualidades. Mi abuela sacó el líquido que había quedado en la cacerola y me dijo que ella lo guardaba para hacer la sopa que tendríamos para cenar, finalmente retiró la otra olla que anteriormente había puesto en el fuego, la abrió y puso su contenido en otra bandeja en la cual, poco a poco se iba llenando de verdura y patatas cocidas.

Unos minutos después fue llenándose la casa de gente que venia a comer a casa de mi abuela presentándose como familiares míos, entre besos y abrazos conocí a mis primos que eran de mi edad que se llamaban Clara, Esther, Sonia, Miguel, Carmen y Manuel que juntos pusimos la mesa preparándola para degustar ese exquisito manjar que mi abuela había preparado para todos nosotros.

En un momento ya estábamos todos sentados esperando aquellas bandejas donde estaba colocado el Cocido. Mi madre recogía los platos para servir a todos por igual.

En ese momento estaba impaciente por empezar a comer, primero empecé probando los garbanzos y todas las demás cosas que componía al Cocido Berciano que por cierto, estaba preparado con bastantes detalles diferentes a todas las cosas que había comido hasta ahora.Era espectacular el sabor que contenía cada pizca de aquel plato, con el tenedor probé un trocito de Botillo, lo saboreé y era… ¡la cosa más deliciosa que había probado nunca!, era como comer un pedacito de cielo, ahora entendía a lo que se refería mi madre en cuanto al sabor, la textura…de aquel majar que tenia delante de mi.

Esa sensación, que sentí al probar el Cocido Berciano, ese día 14 de marzo de 2008 que nunca olvidaré, que por primera vez en mucho tiempo me hizo sentir berciana junto a toda mi familia, mi maravilloso pueblo, y el exquisito Botillo que habían preparado para darnos la bienvenida a este lugar que siempre fue y será nuestro hogar llamado…El Bierzo.

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